
Hoy de casualidad, me he dado cuenta de que no sé apagar bien un cigarro. Qué curioso. Lo estrujo contra el cenicero con la intención de conseguir extinguir ese fuego. Que deje de arder, de consumirse…pero no lo consigo. Son intentos vanos. Nada consigue apagar por completo ese maldito cigarro. Y ahí continúa, en el cenicero, riéndose de mí, consumiendo su pureza, incendiando cada letra, malgastando ese humo y diluyéndose por el aire de cualquier triste bar en el que esté sentada. Recordándome que no tengo valor para ahogar una colilla, que no tengo fuerza para sofocar ese silencio que sigue ardiendo. Siempre termino dándome cuenta de que no lo he apagado bien cuando el hilo de angustia se me entrelaza con las pestañas, frente a mis narices. Entonces miro el cigarro quebrado con distintos cadáveres a su alrededor y pienso que debo apagarlo, que para qué dejarlo arder sin sentido alguno. Al fin y al cabo, de qué sirve un cigarro mal apagado. No sirve de nada, no tiene función. Y sin darme cuenta los segundos siguen pasando y continúo mirando el cigarro sin mover un dedo. Acabo desquiciada sin saber si muere ese cúmulo de nicotina o muero yo. Desbordo tristezas y evito que ninguna caiga sobre la colilla. Para evitar que se consuma del todo y no pueda sentir de nuevo ese humo putrefacto enredado entre mis entrañas. Pero una colilla no dura eternamente y yo, sigo sin saber apagar un mísero cigarro.
Me tengo que hacer a la idea. Y dejar de fumar.
Me tengo que hacer a la idea. Y dejar de fumar.
Sí.
Mañana lo dejo.



16 pelusas:
la cosa es ke el humo de un cigarro ke uno no se fuma termina siendo algo incómodo, como acordarse de lo ke un kiere y no hace. uno puede tirar la colilla al suelo y pisarla o lanzarla a lugares mojados, eso generalmente funciona. también puede lanzarse a sí mismo contra lo lo ke buska, contra lo ke kiere. la cosa, nena, es ke no hay garantía de nada y al final el cariño es lo único importante.
pero no sé, nada sé...
Usa un extintor si es necesario, el agua, los ojos que leen cada una de tus letras, la amiga en que confías plenamente... cualquier cosa, porque, como sabes bien, una colilla puede provocar un incendio, y al menos yo no quiero que te quemes.
Llegará el día en que esa colilla esté en la Calle Olvido y que esas letras lilas revoloteen con la alegría de antaño.
Sé que pido mucho, pero sonríe, chica triste.
no vienes mucho por aqui. pero cuando pasas pisas fuerte.
El texto me parece genial. Por dos motivos, en si mismo es un buen texto y además creo que tiene un significado simbolico personal que creo entender perfectamente. Pero no lo dire, porque si no es asi prefiero no cagarla.
Consejo. Tirale agua a la cabeza del cigarro y largate del bar
como decia andrés, nuestro andrés calamaro, "y solo me queda un cigarro mojado" creo que esa es la mejor manera de dejar de fumar...
porque un cigarro mojado tambien es algo inutil, no tiene función....
de todas formas cuando uno no es capaz de algo por sistema, cabe preguntarse si realmente quiere hacer eso.....
ahi quedan las preguntas diluyendose en el humo de esa maldita colilla....
besitos de uno que tropezó en aquellas caricias
Me encantan las personas que fuman. Yo no fumo, ni siquiera he probado el tabaco. Pero eso de dejar escapar humo entre los labios, y la manita floja con el cigarrillo en los dedos, me puede.
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Me gustan mucho tus macros.
yo ya llevo como dos años sin probarlos, cuestionarte, es ya un muy buen primer paso, suerte.
Pues yo de tí no lo dejaba.
Pa que, de algo hay que morir. Yo no fumo, pero seguro que a ti un cigarro en los labios te queda que ni pintao.
Ahhhh y un cigarro mal apagado puede incendiar una casa o un corazón si se tercia.
No me hagas mucho caso, no estoy muy fino.
Un abrazo Patricia.
PD: He leído el texto con Tom Waits de fondo. Gracias por ponerlo por aqui.
:)
¡Ánimo! A ver si dejamos de fumar (me conformo con que aprendamos a apagar bien los cigarrillos, no por el último hilo de humo, si no por el desagradable olor del filtro consumiéndose), piensa en los pobres niños de África y sus encallecidas manos tras millones de hojas de tabaco.
COnsigues que todo transmita magia:)
Eso digo yo siempre... que lo dejo, que no lo dejo... xDDD
En fin, nos compraremos un anorak y un cigarro de los mentolados.
Muas!
hace un tiempo me gustaba apagar colillas, extinguirlas... La gente las tiraba al suelo, sin más, y alá que iba yo y con mi suela de zapato viejo, las silenciaba para siempre. Nunca me pregunté por qué lo hacía y, sin embargo, me producía una satisfacción extraña, un pequeño momento de relax... Ahora ya hace mucho que no lo hago, y tampoco sé por qué. Leerte hoy me ha recordado todo esto, que hubo un tiempo en el que era capaz de sofocar el fuego de un cigarro y que, ahora, por el contrario, ya no. Qué cosas.
Dulces besos, entre el humo.
Como decía mi padre: "Es muy fácil dejar de fumar. Yo he dejado diecisiete veces."
Saludos bolivianos.
Perdón por bombardear de comentarios borrados pero a veces me entorpezco con las máquinas. En www.el-lar.blogspot.com he publicado un artículo sobre pintura simbolista. Quizás te interese.
Y cuando no [y el humo empieza a rozarte los lagrimales], en un sentimiento de rabia (pequeña, pero rabia) te ensucias los dedos con la ceniza para asegurarte (después de varios pisotones)de que no vaa seguir quemando.
Ajá.
Guapa :)
Nunca pensé encontrarme con semejante inspiración y creatividad bajo algo considerado tan simple como un cigarrillo.
Cambiando de tema, me gustaría que pasaras por mi blog a leer un poco, ya que me gustaría mucho saber tu opinión.
Cuidece, y no pierdas nunca la inspiración.
Nos vemos.
Sinceramente, Crucifixio.
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